13 noviembre, 2007

Está bien poco colorido este lugar perdido en el ciberespacio, como si viera la vida en blanco y negro y quizás es así pero por lo menos hoy me paseo de verde y morado por el puerto. Yo y mis putas contradicciones. Chris, por ejemplo, no podría entender que debajo de mi habitual vestimenta oscura, se asomara un colaless verde, un sostén fucsia(en aquella época todavía los usaba), una camiseta naranja. Me quedaba mirando mientras me desvestía en algún hotel de mala muerte del noreste de Bolivia con esa cara de fotógrafo que sólo quedaba en intenciones porque a veces el pudor me atrapa y no lo dejaba inmortalizarme (la verdad es que con el tiempo ese pudor se desvaneció y al poco rato ya me las andaba dando de modelo incluso cuando él no me lo solicitaba). Mi pieza, por ejemplo, aparte de colores varios, posee una colección de telas y tejidos a rayas bastante significativa (eso sin tomar en cuenta del desorden-post-chernobyl y los hedores que dejan ciertas visitas). Y mis carteras!!! dentro de esos artefactos de cuero falso que van desde el tradicional negro al más burdo rosado, podemos encontrar por lo menos tres lápices, una libreta que me regalo la Su para que escribiera, una bitácora de mi vida, dos de los libros del momento, un cosmetiquero del que no describiré el contenido, una bombita para el asma, mis infaltables pañuelos no mentolados (una vez, también en Bolivia, se me ocurrió secar mis orines con uno de esos papeles endemoniados y temí tener la peor infección urinaria de la historia por el ardor que me provocaron...hasta que los recordé), unos tres condones (que suelo no ocupar), lentes de sol y de los otros, algo para el cuello (infaltable), cigarrillos (nunca encendedor), mi eterna música, mi billeta llena de souvenires y sin plata, los fines de semana algo de droga, pinches para mi chasquilla infernal (primer ítem de la lista de las cosas que no debo volver a hacer jamás, como comprar empanadas de pino en el Dominó o depilarme el rebaje con cera) y un sinfín de cosas anexas que agrego o quito día a día. Todo eso tiene mucho color. Y por dentro ando en este eterno blanco y negro que plasmo como que no quiere la cosa aquí y ahora. Cuando me quedo sola y me pongo a pensar que esto no está marchando, ni bien ni mal, simplemente no marcha, que tal vez nunca lo ha hecho y yo engañándome, contándome historias propias e inventadas, queriendo creer que detrás de todo esto hay un puto fin, que vivir si tiene sentido, que vivir no es esto, que tiene que ser otra cosa, como caminar por una ciudad con el ángel y que de pronto se largue a llover y tener que encerrarse en una cabina telefónica no porque les molestara la lluvia (acostumbrados a tormentas tropicales y aguaceros meridionales) sino solamente como pretexto para estar apretados uno junto al otro en esa primera cita. ¿Lo ven? No puedo dejar de mentirme, como si tuviera la esperanza de que esas épocas volverán.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

No volverán esas épocas, pero vendrán otras y el corazón hará bum-bum como las campanas en domingo. Serás mayor, más resabiada y dolida, pero aun así, tendrás que rendirte a la evidencia del bum-bum. Yo que te lo digo. En la vida quien resiste, gana.

5:27 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Pufff BumBum... Que payasada. Si las mujeres se dedicaran de payasear con esa mierda del amor y todo eso, y nos dedicaramos solamente al sexo y la promiscuidad todo el tiempo, el mundo sera mucho menos mierda. Felicitaciones, Marta Lopez, te ganaste un lugar en mi lista negra.


Saludos!
K

4:47 p.m.  

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