Rebrote de esta tuberculosis de mierda. Ataques de tox, mi madre y mi abuela que me putean vía telefónica porque ellas piensan que me enfermo por irresponsable no más, como si me lo anduviera buscando y no entienden que lo que menos quiero es estar así de tísica porque no puedo salir con la Buce, ni saltar la cuerda, ni ir a la San Mateo y con cueva puedo dormir porque ojalá todo cambiara con pensar seriamente en dejar de fumar con esta tos que me entra la lavantarme. Hoy si que no fumo, porque no me entra el humo, siento que me ahogo, como si respirara agua, como cuando fui a parar al hospital de Cañete con un cuasi paro respiratorio después de haber comido docenas de cholgas con limón por última vez en mi vida. Subo Cumming a paso de tortuga, me siento frente a este monitor con ganas de morir. Yo sé que mi cajetilla de lunes a jueves y las dos o tres de los viernes y los sábados (está claro que en el día del señor no fumo, que se han figurado)pueden influir en este deplorable estado de salud en el que me encuentro, pero no es que quiera dejar de fumar, quiero tener ganas que me den ganas de dejar de fumar. Nunca he querido dejarlo. Una vez, luego de una enfermedad invernal que me tuvo varios días tumbada en la cama con un delirio del terror y nadie que me llevara sopitas de pollo ni tohallas húmedas, lo pensé un segundo, pero finalmente a la mierda con todo y comencé a fumar más que nunca.No sé en que momento dejaron de ser cinco o seis cigarrillos diarios para transformarse en este atentado contra mi salud y a mi bolsillo, pero aún así no puedo imaginar mi vida sin mis puchos y eso que hace un tiempo puse fin a ritos absurdos como el del desayuno o el de la cama antes de dormir, lo que tampoco quiere decir que fume menos. Como tantas cosas en mi vida que tengo que cambiar debería empezar a torturarme viendo imágenes de cánceres pulmonares, de esa operación que tiene don Miguel o cosas por el estilo, aunque estoy segura que esas cosas no me harían dejar de fumar, seguro que para eso tendrían que cortarme las manos, el pie izquierdo y cocerme la boca. Mejor contemplemos fumar a La Doña, bello espectáculo...16 noviembre, 2007
Rebrote de esta tuberculosis de mierda. Ataques de tox, mi madre y mi abuela que me putean vía telefónica porque ellas piensan que me enfermo por irresponsable no más, como si me lo anduviera buscando y no entienden que lo que menos quiero es estar así de tísica porque no puedo salir con la Buce, ni saltar la cuerda, ni ir a la San Mateo y con cueva puedo dormir porque ojalá todo cambiara con pensar seriamente en dejar de fumar con esta tos que me entra la lavantarme. Hoy si que no fumo, porque no me entra el humo, siento que me ahogo, como si respirara agua, como cuando fui a parar al hospital de Cañete con un cuasi paro respiratorio después de haber comido docenas de cholgas con limón por última vez en mi vida. Subo Cumming a paso de tortuga, me siento frente a este monitor con ganas de morir. Yo sé que mi cajetilla de lunes a jueves y las dos o tres de los viernes y los sábados (está claro que en el día del señor no fumo, que se han figurado)pueden influir en este deplorable estado de salud en el que me encuentro, pero no es que quiera dejar de fumar, quiero tener ganas que me den ganas de dejar de fumar. Nunca he querido dejarlo. Una vez, luego de una enfermedad invernal que me tuvo varios días tumbada en la cama con un delirio del terror y nadie que me llevara sopitas de pollo ni tohallas húmedas, lo pensé un segundo, pero finalmente a la mierda con todo y comencé a fumar más que nunca.No sé en que momento dejaron de ser cinco o seis cigarrillos diarios para transformarse en este atentado contra mi salud y a mi bolsillo, pero aún así no puedo imaginar mi vida sin mis puchos y eso que hace un tiempo puse fin a ritos absurdos como el del desayuno o el de la cama antes de dormir, lo que tampoco quiere decir que fume menos. Como tantas cosas en mi vida que tengo que cambiar debería empezar a torturarme viendo imágenes de cánceres pulmonares, de esa operación que tiene don Miguel o cosas por el estilo, aunque estoy segura que esas cosas no me harían dejar de fumar, seguro que para eso tendrían que cortarme las manos, el pie izquierdo y cocerme la boca. Mejor contemplemos fumar a La Doña, bello espectáculo...
3 Comments:
No hagas caso, campesina incredula, vos seguí fumando. Total, de algo hay que morir, así que mejor morir de algo que te guste.
Saludos!
K
Joder, vaya blog!
Muchas gracias por dejarme un comentario y así poder llegar yo aquí. Llevo meses leyendo blogs, hay bastante basura suelta por ahí (quizás el mío sea el más basura de todos), pero en dos días he descubierto dos blogs inmensos: Relativamente de Marta López y el tuyo.
Qué blog, vaya sinceridad y vaya bien narrado y vaya desgarrador.
Enhorabuena.
Pásate por mi blog. Estás invitada a hacer un meme sobre las 8 cosas que deseas llevar a cabo antes de morir. No es obligatorio hacerlo, of course.
Es una soberana estupidez, lo sé, pero...
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