14 noviembre, 2007

Discreta. JJ pensaba que yo lo era, hasta el viernes. Cierta vez, en tiempos mejores cuando aún nos queríamos un poco, me cantó Ameba de Soda: "sos buena en la cama y sabés guardar un secreto hasta quebrar tu cuerpo..." cuando hablábamos de esta virtud que él tanto admiraba en mi, y pobrecillo no sabía cuan equivocado estaba. Porque secretos claro que sé guardar, sino algunos de mis queridos lectores estarían en graves aprietos, aunque no sé porqué mierda me los cuentan a mi si saben que de vez en cuando abro el tarro aunque en asuntos menores, pero sólo cuando estoy muy ebria(mmm...la mayoría del tiempo). La verdad es que no he sido nada discreta en lo que a JJ se refiere. Al principio lo conté por la novedad, porque jamás me imaginé que esto iba a durar tanto, porque no le tomé el peso a eso de ser la amante de alguien (aunque tampoco ahora es un tema que me sea muy conflictivo). Luego me puse a escribir en este blog pornografía emocional y ya no había vuelta atrás en el asunto de la discreción. Pero JJ no sabe nada de esto. No tiene ni la más puta idea que no sólo mis amigos íntimos saben quien es él sino también los amigos íntimos de mis amigos y etcétera etcétera. Tan crédulo porque cuando lo veo en la calle lo ignoro como para el Oscar, pero el viernes me encontraba un poco ebria y un poco drogada y en compañía de A. y otras gentes, cuando lo veo muy sentado a dos mesas con una mujer a quien yo conozco. Ni cuenta me di cuando estaba saludando a quien llamaremos Juanita de beso y abrazo y sentada en esa mesa con ellos. En medio del blablablax le pregunto "y él quién es", mientras JJ me mandaba unas miradas asesinas de peli de terror que a mi me causaron mucha gracias. Toda esta escena acompañada por mi pie refregándose en su pierna mientras su rostro se desfiguraba progresivamente. Cuando desperté la tarde siguiente y recordé el incidente (al lado de A. que es tan putamente filosófico que tenemos una relación platónica) no pude evitar cagarme de la risa. Seguro que no me quiere ver ni en pintura y que esta semana no recibiré sus llamadas telefónicas y tal vez ya no vuelva a tocar mi timbre y no me importa nada.