29 diciembre, 2006

Ahora si, ya me siento un poco mejor. Resulta que ya hice todo lo que quería y no me siento satisfecha. A pesar de toda mi incredulidad, llegó y con todo lo requerido (el reloj y los nuda), a mala hora , tipo siete cinco y yo aún tenía que ducharme y partir rumbo a mi primer día de trabajo en Journal del Puerto a las ocho(cuento aparte). Lo de siempre, con un poco más de apuro y yo de lo más desconcentrada sabiendo que tenía que ponerle fin a esa situación que se acarreaba desde hacía aproximadamente seis meses (aunque con unos intermedios bastante largos).La hice corta y fome siguiendo los consejos de Marcos, se lo dije y como yo pensaba no tuve que dar ninguna explicación. Traté de mirarlo bien para que no se me olvidara, de tocarlo harto esa última vez, pero ni siquiera me acuerdo si nos dimos un beso de despedida. Me he separado tanto de hombres que de alguna u otra manera quiero este año; ya es suficiente, ahora a calmarme un poco hasta que llegue THE ONE, que puede no llegar nunca, pero por el momento tendré paciencia.Esta mañana tocaron el tiembre y yo todo esperanzada grité "Es el cartero!!" y para que vean que no sólo tengo la nariz de bruja, era él. Fue verlo y agarrarlo a besos y ahí estaba la famosa carta de Chris. Decepción completa. Él me había dicho que tenía tantas cosas que contarme y en realidad la misiva no decía mucho. De todas maneras venía con regalo, él tan delicado, tan perfecto (prefiero ni acordarme de lo perfecto que era), me envió un disco de su amiga la cantante franco-española Sylvie Paz. Y finalmente encontré un puto trabajo (el que sigo sin desear) pero lo más probable es que lo pierda pronto porque al parecer el lugar es un fiasco (aún le tengo fe) y la administración como las pelotas. En fin, podré pasar el Año Nuevo con toda mi familia, con toda la gente que quiero por primera vez en muchos años. Y eso fue todo, lo que me recuerda lo de las Plegarias Atendidas de Capote, quien postulaba que cuando a la gente de le hacían realidad sus más preciados anhelos, quedaba la cagada (claro que Truman era mucho más delicado en decirlo, yo no tengo clase). La verdad es que no me siento nada bien, me dió mucha tristeza terminar con mi amante, me dió mucha pena que Chris no me contara algo más íntimo (la verdad es que como yo no tengo vida privada creo que los demás tampoco la tienen), me dió mucha lata encontrar trabajo. Voy a tratar de aprovechar estos días de carnaval...