Empiezo a creer que todo se paga en esta vida. Mi mala racha comenzó la semana pasada cuando me quebré un diente por culpa de una puta botella de Escudo que se enzañó contra mi. Luego de una seguidilla de acontecimientos que prefiero no detallar, pero que me tenían al borde del suicidio del que ya me pidieron la primicia fotográfica, anoche, en la inauguración de la Sala que ahora se llama de otra forma, fue el broche de oro. Luego de llegar tempranísimo, tener que devolvernos con Eva a la casa para buscar el maldito pase discriminatorio, estar sentados más aburidos que la cresta, con Charly Brown por fin nos decidimos a atacar la pista de baile, tarea bastante difícil para mi en una noche seca. En fin, lo primero que veo en el lugar:Chicópata, uno de los tantos errores que he cometido en el último tiempo. Me persiguió toda la noche mientras mi pandilla se cagaba de la risa de mi refregándome en la cara que eso me pasaba por maraca. Esto no deja de ser divertido, pero me hace reflexionar sobre lo que me dijo alguien sobre eso que todo se paga, pensamiento demaciado católico, apostólico y romano para una campesina incrédula como yo, pero ¿y si es así?He metido tanto la pata últimamente que temo al castigo divino que me espera. Por el momento corro a encenderle una velita al Papa ese con cara diabólica...

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